El prolapso en ovejas suele presentarse en las últimas semanas de gestación y puede deberse a factores como la sobrealimentación, embarazos múltiples o falta de ejercicio. Para prevenirlo, es fundamental controlar la dieta, evitar el exceso de grasa corporal, proporcionar suficiente espacio y movimiento, y vigilar de cerca a las ovejas preñadas.
Si se produce un prolapso, es importante actuar con rapidez para minimizar el riesgo de infecciones o lesiones. Una herramienta muy útil es el , diseñado para mantener el tejido en su lugar de forma segura mientras el animal se recupera, permitiendo continuar la gestación con menos complicaciones.
Un manejo preventivo y el uso de soluciones adecuadas son claves para proteger la salud y el bienestar del rebaño.
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