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La cetosis es una enfermedad metabólica común en las vacas lecheras, especialmente al principio de la lactación, y puede afectar hasta al 40% de las vacas después del parto. Esta enfermedad supone un importante riesgo económico y sanitario para los ganaderos. Una gestión proactiva es crucial para mantener la productividad y la salud de su rebaño.
Conozca las causas, los síntomas y las medidas preventivas para proteger a sus vacas lecheras de la cetosis.
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La cetosis se produce cuando el aporte energético de la dieta es insuficiente para satisfacer la mayor demanda de energía de las vacas lecheras, especialmente al principio de la lactación. Para compensar este déficit, el organismo de la vaca moviliza las reservas de grasa, lo que provoca una acumulación excesiva de cuerpos cetónicos en la sangre.
Los principales factores de riesgo son
El balance energético negativo es común en las vacas lecheras, especialmente desde tres semanas antes hasta siete semanas después del parto. Durante este periodo las necesidades energéticas de la vaca aumentan debido a la mayor producción de leche, pero su apetito disminuye, por lo que le resulta difícil consumir suficiente alimento. Este desequilibrio obliga a la vaca a utilizar las reservas de grasa, lo que provoca un exceso de cuerpos cetónicos en la sangre, que puede causar cetosis.
Si no se controla, esto puede resultar en una reducción de la producción de leche, pérdida de peso y un animal debilitado, afectando a la salud y la productividad a largo plazo.
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La cetosis puede presentarse con una variedad de síntomas, a menudo sutiles, que pueden pasar desapercibidos sin una monitorización cuidadosa. Los síntomas más comunes incluyen:
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