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La salmonela es una de las cuatro causas principales de enfermedades diarreicas en el ser humano. En Estados Unidos se registran cada año alrededor de 1,35 millones de casos de salmonelosis. La salmonelosis es, por tanto, una de las principales causas de hospitalización y muerte relacionadas con la intoxicación alimentaria.
La salmonelosis, infección bacteriana que afecta a las aves, requiere especial atención por parte de los avicultores, sobre todo en lo que respecta a la Salmonella pullorum y la Salmonella gallinarum.
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Salmonella, una bacteria Gram negativa, se clasifica en tres categorías en las infecciones de aves:
La salmonela se transmite a las aves por contacto directo con fluidos corporales, plumas o secreciones respiratorias, y también de forma indirecta a través de:
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Los síntomas de la infección por Salmonella pueden manifestarse de diferentes maneras, según la edad de las aves, su estado general de salud y el tipo específico de cepa de que se trate. En general, los siguientes síntomas pueden indicar una infección por Salmonella. La comprensión de estos síntomas permite una detección precoz y una respuesta eficaz a los brotes.
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La prevención de la salmonelosis comienza con animales libres de salmonella. Una buena gestión de la bioseguridad es la principal defensa de que disponen los avicultores para evitar la introducción de la salmonela en su explotación.
La aplicación de protocolos y medidas de higiene claros para los visitantes, vehículos, piensos y mercancías que entran en la granja es importante para prevenir la introducción de nuevas cepas y reducir la presión patógena de las infecciones por salmonella ya existentes.
Manténgase informado y sea proactivo en la gestión de la salud de sus aves para garantizar un entorno de cría productivo y seguro.
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