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Los investigadores han detectado salmonelosis en alrededor del 10% de las explotaciones lecheras españolas, lo que representa un riesgo importante para el sector. Un brote puede costar a una explotación de 100 vacas lecheras 4.637 euros. Sin una actuación inmediata, estos costes pueden elevarse a 10.000 euros.
Conocer las cepas implicadas, las vías de transmisión y los síntomas es la clave para una gestión y prevención eficaces en su rebaño lechero.
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La salmonella, una bacteria gram negativa en forma de bastoncillo, pertenece a la familia Enterobacteriaceae, con más de 2.700 tipos conocidos. Se subdividen en grupos según diferencias de antígenos.
En las explotaciones lecheras, las infecciones suelen ser causadas por dos grupos de cepas: las adaptadas al animal, como la Salmonella Dublin, que afecta al ganado vacuno y puede causar enfermedades graves, y las no adaptadas, como la Salmonella Typhimurium, que pueden afectar a varias especies y causar infecciones zoonóticas transmitidas a humanos a través de alimentos contaminados. Otros tipos de cepas menos comunes también pueden infectar al ganado lechero.
La salmonella puede llegar a las vacas por contacto directo con ganado infectado y/o por contacto indirecto a través de :
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La infección por Salmonella en vacas lecheras y terneros se reconoce generalmente por los siguientes síntomas:
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Una buena gestión de la bioseguridad es la defensa más importante de que disponen los ganaderos para evitar la introducción de la salmonella en sus explotaciones.
Mantener y optimizar la higiene del entorno, los visitantes, los vehículos, los piensos y todas las mercancías que entran en la explotación son importantes para prevenir la introducción de la salmonella.
Manténgase atento y proactivo en la protección de su rebaño frente a estos patógenos para conseguir una granja más segura y productiva.
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