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La enfermedad de Newcastle es una enfermedad que afecta a la salud de las aves y a la productividad de las explotaciones avícolas de todo el mundo. La mortalidad de las aves no vacunadas puede llegar al 100%. Pero, ¿qué causa exactamente esta enfermedad y por qué es tan importante conocerla y gestionarla eficazmente?
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El virus de la enfermedad de Newcastle (VEN), o "enfermedad de Newcastle exótica", es altamente contagioso y afecta a aves como pollos y pavos.
Se distinguen diferentes cepas del virus, siendo las velogénicas las más virulentas y letales. El VEN puede persistir durante semanas en ambientes cálidos y húmedos, adherido a plumas y estiércol, y puede sobrevivir indefinidamente en condiciones de congelación, pero se inactiva rápidamente por deshidratación y luz ultravioleta.
El virus de la enfermedad de Newcastle se propaga fácilmente, principalmente por contacto directo con aves infectadas. Esto puede ocurrir a través de excrementos y secreciones respiratorias contaminadas. También puede transmitirse por alimentos, agua, equipos y ropa contaminados. Es notable que el virus puede persistir durante semanas en el medio ambiente, incluso en climas fríos.
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Los síntomas de las cepas velogénicas de la enfermedad de Newcastle incluyen:
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La vacunación se practica en casi todos los países productores avícolas. Las estrategias de control y prevención de la enfermedad de Newcastle también incluyen medidas de bioseguridad y vigilancia. Para evitar la introducción del virus de la enfermedad de Newcastle, es esencial aplicar medidas estrictas de bioseguridad. Esto incluye el control del acceso a la explotación, la desinfección periódica del calzado y los vehículos, la vigilancia y el control de vectores como aves silvestres, roedores e insectos, y el mantenimiento de un entorno limpio y desinfectado mediante protocolos estrictos de limpieza y desinfección.
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