Este método de protección auditiva incluye tapones u otoplásticos, que ofrecen una reducción del ruido ligera, moderada y fuerte. Los tapones, los otoplásticos y los tapones para los oídos se colocan en el extremo del conducto auditivo. La mayoría de los tapones permiten el paso de ruidos circundantes de bajo nivel, mientras que los modelos más duros y pesados pueden reducir el ruido hasta 30 dB. Su mayor ventaja es que el usuario no queda completamente aislado del entorno por llevar protección auditiva. Además, los tapones son menos visibles, lo que puede hacer que el usuario se sienta más cómodo.
Los otoplásticos son tapones hechos a medida que pueden ofrecer una protección de hasta 30 dB(A). Normalmente, se fabrican específicamente para el nivel de reducción de ruido necesario en el lugar de trabajo, de modo que no amortiguan más ruido del absolutamente necesario. Esto mejora el grado de comodidad al llevarlos. Los otoplásticos deben someterse a pruebas anuales para comprobar que no presentan fugas y que sus propiedades de reducción del ruido son suficientes.
Este método de protección auditiva tiene dos inconvenientes:
- Los tapones suelen colocarse en el conducto auditivo de forma incorrecta, lo que provoca una amortiguación insuficiente.
- Los tapones no siempre son la opción más higiénica y a veces surgen problemas de salud.