Las orejeras, si se ajustan correctamente, pueden lograr una reducción de 30 dB(A), independientemente de que se utilicen también como auriculares funcionales.
Las ventajas de las orejeras son que cierran completamente el oído, pueden utilizarse como auriculares para escuchar música y calientan los oídos. El inconveniente es que aíslan completamente al usuario del mundo exterior y no dejan pasar los ruidos normales del trabajo.
Proteger los oídos es muy importante. La pérdida de audición es una de las enfermedades laborales más frecuentes y tiene graves consecuencias. Los daños por ruido se producen cuando el nivel de volumen supera lo que el conducto auditivo es capaz de soportar. Una buena regla general: si no es posible mantener una conversación con alguien a un metro de distancia sin levantar la voz, existe la posibilidad de desarrollar una pérdida de audición inducida por el ruido. El nivel de ruido puede medirse con un decibelímetro, que mostrará el nivel de ruido en dB(A)..
Datos sobre la protección auditiva
Una conversación normal genera un nivel de ruido de unos 60 dB(A).
El umbral del dolor se sitúa en unos 120 dB(A) para la mayoría de los adultos.
La radio de un coche a todo volumen alcanza a veces picos de 100 dB(A).
El peligro de pérdida de audición inducida por el ruido comienza para los trabajadores a partir de 80 dB(A). A niveles superiores, el empresario debe proporcionar protección auditiva de conformidad con la Ley de Condiciones de Trabajo.
El trabajador está obligado a utilizar protección auditiva si la exposición media diaria al ruido es superior a 85 dB(A).