No basta con limpiar un establo con una hidrolimpiadora y un buen producto de limpieza. Uno de los problemas más comunes en el campo de la higiene es limpiar visiblemente un establo, pero olvidarse de atacar las bacterias y los agentes patógenos más resistentes. Para ello, necesitará unos buenos desinfectantes.
Cuando haya limpiado por completo, enjuagado con manguera, espumado y lavado a presión el establo, a simple vista éste parecerá bastante limpio. Sin embargo, las bacterias, hongos y gérmenes más resistentes aún no habrán desaparecido. El producto de limpieza ha acabado con la capa de grasa o cal, pero ahora sólo podrá hacer frente a las bacterias que hay debajo con un desinfectante.
Asegúrese de elegir el adecuado, ¡no todos los desinfectantes pueden utilizarse en todas las superficies! Hay varios tipos de desinfectantes. Hay desinfectantes oxidantes y desinfectantes no oxidantes. Los agentes oxidantes actúan rápidamente porque atacan de forma agresiva a su objetivo. Sin embargo, los agentes oxidantes no pueden utilizarse en cualquier superficie y son sensibles a la contaminación residual. Si desea desinfectar un establo utilizando un agente oxidante, éste tiene que estar completamente limpio. Si sus establos no tienen sustratos lisos de acero inoxidable o plástico, o si todavía hay contaminación residual, es aconsejable utilizar un agente no oxidante. Los productos de limpieza no oxidantes deben dejarse en remojo durante más tiempo, pero pueden utilizarse en casi todas las superficies.
Además de los desinfectantes oxidantes y los desinfectantes no oxidantes, la desinfección se divide en desinfectante para la desinfección podal, desinfección del transporte, desinfección personal y desinfección para combatir enfermedades específicas.
La selección de un desinfectante depende de la aplicación y de las bacterias que deban eliminarse. Siga los pasos de este plan paso a paso y obtendrá el mejor producto para sus necesidades.