El sistema de colores es una herramienta clave para controlar la transmisión de patógenos en las explotaciones ganaderas como la . A medida que los animales envejecen, la presión infecciosa aumenta, lo que significa que los patógenos que llevan consigo también se incrementan. Aunque estos patógenos pueden no afectar significativamente a los animales maduros, pueden representar un riesgo considerable para los animales jóvenes y vulnerables. Por ello, es fundamental implementar medidas que minimicen la transmisión de patógenos entre diferentes grupos de animales.
La asignación de colores específicos a equipos de protección personal, productos de limpieza y herramientas es una estrategia efectiva para separar los utensilios usados en distintos grupos de animales o departamentos. Esto incluye botas, monos, palas, escobas y cubos, que deben estar claramente diferenciados por color para cada área o grupo de animales. Al mantener estos elementos separados, se reduce el riesgo de contaminación cruzada y se mejora la bioseguridad en la granja.
Para maximizar los beneficios del sistema de colores, es recomendable comenzar el día trabajando con los animales más jóvenes y sensibles, ya que la presión de gérmenes es más baja en estas áreas. De este modo, se minimiza la posibilidad de transferir patógenos al siguiente grupo de animales a medida que se avanza en la rutina diaria. Esta práctica no solo protege a los animales más vulnerables, sino que también contribuye a mantener la salud general del rebaño, mejorando la eficiencia y productividad de la granja. Implementar un sistema de colores es una inversión en la seguridad sanitaria de la explotación, que a largo plazo reduce la incidencia de enfermedades y optimiza los resultados operativos.