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Ya sea hierba, mezcla de granos de maíz o ensilado de maíz, contar con un ensilado de alta calidad es clave para mantener animales sanos y garantizar un rendimiento constante en la agricultura.
Todos los agricultores saben que un correcto manejo durante la cosecha, compactación y almacenamiento se traduce en un forraje de máxima calidad y mejores resultados a largo plazo.
Pero, ¿qué factores determinan realmente la calidad de un buen ensilado?
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El ensilado es clave para la salud, el rendimiento y la rentabilidad de los animales en la explotación agrícola. Su calidad depende de usar materia prima fresca y limpia, como pasto o maíz, cortados en el momento adecuado y con el nivel óptimo de materia seca.
El proceso de ensilado debe ser rápido y cuidadoso, asegurando una compactación que evite bolsas de aire, con ayuda de tecnología moderna y presión adecuada para obtener un forraje denso y uniforme. Además, el uso de aditivos específicos mejora la fermentación y reduce pérdidas.
Un buen ensilado se reconoce por su olor ligeramente ácido, textura firme, estructura uniforme y estabilidad tras abrir el silo.
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Cuanto mejor sea el ensilado, menores serán las pérdidas de pienso y mayor será la eficiencia alimentaria.
El ensilado de alta calidad reduce los patógenos y el moho, lo que a su vez favorece la salud de su ganado. Además, un buen ensilado garantiza un suministro estable incluso durante las épocas de escasez de pienso y le hace menos dependiente del pienso externo.
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Para garantizar que su ensilado sea realmente de alta calidad y se mantenga fresco durante mucho tiempo, no solo es esencial una cosecha y conservación correctas, sino que también es muy importante contar con el equipo adecuado. Las cubiertas de protección para ensilado, los sacos de arena y las abrazaderas de lona son herramientas importantes que facilitan el proceso de ensilado y protegen de forma fiable su forraje.
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